
Todo sobre psoriasis
La psoriasis aparece cuando el sistema inmunitario acelera la producción de células de la piel.
Una célula de la piel suele crecer y desprenderse en 1 mes. Sin embargo, en la psoriasis las células crecen en 3 o 4 días y se acumulan en la superficie formando placas, en lugar de caerse.
Esto provoca inflamación, que puede dar lugar a lesiones que pican, resultan molestas y a veces duelen.
Más de 1 millón de personas en España tienen algún tipo de psoriasis. Es igual de frecuente en hombres que en mujeres.
Los dos picos de edad de aparición son entre los 15 y los 25 años y entre los 50 y los 60, aunque puede empezar a cualquier edad, incluida la infancia.
Este artículo repasa los síntomas, los tipos y las causas de la psoriasis, así como formas de controlar los síntomas.

Brotes
Los síntomas de la psoriasis suelen ir y venir. Los brotes son los periodos en los que los síntomas empeoran, y la remisión es el periodo en el que disminuyen o desaparecen. Los periodos de remisión suelen durar entre 1 y 12 meses cada vez.
Sin embargo, es difícil predecir cuánto durarán los brotes y las remisiones.
Gravedad
Los síntomas pueden ir de leves a graves según el tipo de psoriasis, la localización y la intensidad de los síntomas.
Según la National Psoriasis Foundation:
La psoriasis leve afecta a menos del 3 % del cuerpo.
La psoriasis moderada afecta al 3-10 % del cuerpo.
La psoriasis grave afecta a más del 10 % del cuerpo.
Alrededor del 25 % de las personas con esta enfermedad tienen psoriasis de moderada a grave.

Tipos de psoriasis
Hay varios tipos de psoriasis. La gravedad y la localización de los síntomas pueden variar según el tipo que tenga cada persona.
Psoriasis en placas
La psoriasis en placas aparece en el 80-90 % (fuente confiable) de las personas con psoriasis. Se presenta como lesiones elevadas e inflamadas, aunque su aspecto puede variar según el tono de piel:
En pieles claras: lesiones rosadas o rojas con escamas blanco-plateadas
En pieles de tono medio: placas de color coral con escamas blanco-plateadas
En pieles oscuras: placas moradas o marrón oscuro con escamas grisáceas
Las lesiones de la psoriasis en placas aparecen con más frecuencia (fuente confiable) en el tronco, los glúteos, el cuero cabelludo y las extremidades. Aun así, pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Psoriasis inversa
La psoriasis inversa se desarrolla en los pliegues de la piel y suele afectar (fuente confiable) a:
las axilas
las ingles
la zona bajo los pechos
otros pliegues, como los de la zona genital y los glúteos
Suele producir lesiones sin las escamas propias de la psoriasis en placas. Pueden ser lisas y brillantes.
La irritación por roce y sudor puede empeorarla, por su localización en pliegues y zonas sensibles. Es más frecuente en personas con sobrepeso o con pliegues cutáneos profundos.

Psoriasis eritrodérmica
La psoriasis eritrodérmica es un tipo poco frecuente que afecta al 1-2,25 % (fuente confiable) de las personas con psoriasis.
Puede haber grandes zonas de inflamación por todo el cuerpo, con picor intenso, dolor y descamación extensa de la piel.
Este tipo también altera el equilibrio químico del organismo, lo que puede provocar complicaciones graves que requieran atención médica, entre ellas:
neumonía
insuficiencia cardiaca congestiva
edema
Las personas con síntomas de esta enfermedad deben contactar con un médico de inmediato. Es posible que necesiten ingresar en el hospital.

Psoriasis en gotas
La psoriasis en gotas aparece en menos del 30 % (fuente confiable) de las personas con psoriasis. Es más frecuente en niños y adolescentes que en adultos.
Produce pequeñas manchas individuales en la piel, que normalmente no son tan gruesas ni costrosas como las lesiones de la psoriasis en placas.
Pueden desencadenarla distintas situaciones:
infecciones de las vías respiratorias altas
infecciones estreptocócicas
amigdalitis
lesiones en la piel
La psoriasis en gotas puede resolverse sin tratamiento y no volver. Sin embargo, también puede desaparecer y reaparecer más adelante como placas de psoriasis en placas.

Psoriasis pustulosa
La psoriasis pustulosa es una forma poco frecuente (fuente confiable) que se manifiesta con pústulas blancas, o ampollas de pus, rodeadas de piel inflamada. Puede afectar a zonas concretas, como las manos y los pies, o presentarse de forma más generalizada. No es una infección y no es contagiosa.


Diagnóstico
Un médico diagnosticará la psoriasis (fuente confiable) valorando los síntomas de la persona y preguntando por sus antecedentes personales y familiares. En algunos casos, puede realizar una biopsia de piel para descartar otras enfermedades, como el eccema.
Los profesionales sanitarios también pueden utilizar los siguientes métodos de valoración (fuente confiable) para determinar la gravedad de los síntomas:
La evaluación de la superficie corporal afectada (BSA, por sus siglas en inglés) analiza qué parte del cuerpo está afectada por la psoriasis.
El Índice de Área y Gravedad de la Psoriasis (PASI) utiliza una puntuación (fuente confiable) basada en el engrosamiento, la descamación y el cambio de color de la piel para determinar la gravedad de la psoriasis en un momento concreto.
El Índice de Calidad de Vida en Dermatología (DLQI) evalúa el impacto de los síntomas (fuente confiable) en la calidad de vida de la persona.

Causas y desencadenantes
La psoriasis es una enfermedad autoinmune que afecta al sistema inmunitario.
El sistema inmunitario produce linfocitos T para proteger al organismo frente a los agentes infecciosos.
Sin embargo, en una persona con psoriasis, ciertos desencadenantes pueden hacer que el sistema inmunitario ataque por error a células sanas. Los linfocitos T reaccionan ante ese desencadenante como si estuvieran combatiendo una infección o cicatrizando una herida, y producen sustancias químicas que causan inflamación.
En la psoriasis, esta actividad autoinmune provoca un crecimiento excesivo de las células de la piel, que se acumulan y forman placas.
Entre los desencadenantes habituales de la psoriasis se encuentran:
el estrés y la ansiedad
las lesiones en la piel, como arañazos, quemaduras solares o picaduras de insectos
el clima frío y seco
las infecciones
los cambios hormonales
Los medicamentos (fuente confiable) que pueden desencadenar un brote de psoriasis incluyen:
litio
betabloqueantes
antipalúdicos
interferones
imiquimod
inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA)
terbinafina
tetraciclina
antiinflamatorios no esteroideos (AINE)
fibratos
Factores de riesgo
Tanto los factores externos como los internos pueden aumentar el riesgo de desarrollar psoriasis.
Enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
La EII es un grupo de enfermedades crónicas, entre ellas la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, que causan inflamación y úlceras en el tubo digestivo.
Algunos medicamentos que se usan para tratar la psoriasis, como los inhibidores de la interleucina 17 y los bloqueadores del factor de necrosis tumoral alfa, pueden empeorar o inducir los síntomas de la EII.
Es importante que una persona con psoriasis informe a su médico si tiene EII, para que pueda diseñar un plan de tratamiento adecuado para ella.
Genética
La genética puede desempeñar un papel importante en la aparición de la psoriasis. Los estudios han encontrado más de 60 marcadores genéticos vinculados a la activación de las células Th17, que es un componente clave de la inflamación en la psoriasis.
Alrededor del 40 % de las personas con psoriasis o artritis psoriásica tienen antecedentes familiares de alguna de las dos enfermedades.
Infección
En personas jóvenes, la psoriasis puede brotar tras una infección común, como la faringitis estreptocócica, la bronquitis o la amigdalitis.
Casi un tercio de las personas con psoriasis la desarrollan en la infancia.
Otros factores de riesgo
Otros factores de riesgo para desarrollar psoriasis son:
enfermedad cardiovascular
síndrome metabólico
traumatismos en la piel
hipertensión
diabetes
tabaquismo
consumo excesivo de alcohol
infección
obesidad
Por dónde empezar si quieres entender tu caso
Si estás en ese punto en el que ya has probado cosas pero no sabes qué está pasando, el primer paso es ordenar.
Para eso puedes empezar con el Mapa de tus Brotes, donde identificas qué sistemas están implicados en tu piel.
Y si quieres ir un paso más allá, en la masterclass Controla tus Brotes explico cómo analizar tu caso y por dónde empezar con sentido.
Y si ya sabes que quieres un acompañamiento personalizado, puedes rellenar el cuestionario de compatibilidaddel programa Piel Sana.
Complicaciones
La psoriasis puede derivar en otros problemas de salud que afectan a los huesos, los músculos y el sistema metabólico.
Alrededor de 1 de cada 3 personas con psoriasis desarrolla artritis psoriásica (APs) en los 5 a 10 años posteriores al diagnóstico de la psoriasis. Sin embargo, en el 13-17 % de los casos la artritis aparece antes que la psoriasis.
La artritis psoriásica es una enfermedad autoinmune de por vida que suele aparecer en personas de 30 a 50 años. Puede causar dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones y dañarlas de forma progresiva.
Las personas con psoriasis también pueden tener un mayor riesgo de desarrollar:
depresión
ansiedad
enfermedad cardiovascular
síndrome metabólico
EII
obesidad
dislipidemia
diabetes
algunos tipos de cáncer , entre ellos el cáncer de pulmón, el linfoma y el cáncer de piel no melanoma
Tratamiento del síntoma (medicina convencional o alopática)
EL tratamiento convencional trata la psoriasis desde los síntomas, por lo que, al no trabajar en las causas raíz, siempre vuelve a aparecer.
Los tratamientos que propone la medicina convencional son los siguientes y dependen del tipo y la gravedad de la psoriasis, así como del estado de salud general de la persona.
El médico diseñará un plan de tratamiento adaptado a cada caso.
Medicamentos
Algunos remedios sin receta pueden ayudar a aliviar los síntomas de la psoriasis leve:
El alquitrán de hulla puede calmar el picor y las lesiones de la psoriasis en placas en el cuero cabelludo, las palmas de las manos y las plantas de los pies.
Las cremas de hidrocortisona pueden ayudar a reducir la inflamación y calmar el picor.
El ácido salicílico puede ayudar a reducir la hinchazón y a eliminar las escamas, sobre todo en personas con psoriasis del cuero cabelludo.
Los productos antipicor, incluidos los que contienen calamina, hidrocortisona, alcanfor o mentol, pueden ayudar a reducir el picor.
Terapias tópicas
El médico puede recetar tratamientos tópicos, que se aplican directamente sobre la piel. Suelen ser el tratamiento de primera línea para los síntomas leves o moderados en personas sin artritis psoriásica.
Los tratamientos tópicos buscan:
ralentizar el crecimiento de las células de la piel
reducir la inflamación
calmar el picor o las molestias
Entre las opciones tópicas se encuentran:
los corticoides, que varían en potencia
la vitamina D sintética
los retinoides, que son vitamina A sintética
la crema de pimecrolimus y la pomada de tacrolimus
Terapias sistémicas
Varios tipos de terapias sistémicas actúan en todo el cuerpo para ayudar a reducir:
la inflamación
la progresión de la enfermedad
la frecuencia de los brotes
El médico puede recetarlas para:
tratar la psoriasis de moderada a grave
tratar los síntomas que afectan a la cara, las manos o los genitales
ayudar a prevenir el daño articular en personas con artritis psoriásica
Los fármacos biológicos son medicamentos basados en proteínas que actúan sobre los linfocitos T y las proteínas inmunitarias para prevenir la inflamación y la producción excesiva de células de la piel.
Algunos ejemplos son:
adalimumab (Humira)
certolizumab (Cimzia)
infliximab (Remicade)
ustekinumab (Stelara)
etanercept (Enbrel)
secukinumab (Cosentyx)
Los inhibidores de la Janus quinasa (JAK) son un tipo de terapia sistémica que bloquea la transcripción génica de ciertas citocinas, lo que puede ayudar a reducir la inflamación del sistema inmunitario.
Tres tipos de inhibidores de JAK tienen aprobación para uso clínico y pueden ser útiles en el tratamiento de la psoriasis:
Algunos profesionales sanitarios prescriben actualmente baricitinib fuera de indicación (uso off-label) para tratar la psoriasis. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) ha aprobado el baricitinib para tratar la alopecia areata, la dermatitis atópica, la artritis reumatoide y la COVID-19.
Otra opción es hablar con el médico sobre alternativas que pueden resultar más asequibles para quien paga por su cuenta, como:
el metotrexato
la deucravacitinib (Sotyktu)
la ciclosporina (Neoral)
la acitretina (Soriatane)
el apremilast (Otezla)
Si ninguna de estas terapias sistémicas funciona, el médico puede recetar ciertos medicamentos fuera de indicación. No obstante, hoy es un enfoque menos habitual.
Fototerapia
La fototerapia consiste en exponer la piel de forma regular a determinadas luces y láseres para ayudar a:
ralentizar el crecimiento celular
suprimir la actividad inmunitaria
reducir la irritación
Esta terapia se recibe normalmente en un centro de fototerapia y bajo supervisión médica. Sin embargo, si el tratamiento inicial funciona, algunas personas pueden hacer la fototerapia en casa con una caja de luz o un dispositivo de mano.
Algunas personas también pueden necesitar tomar pastillas de psoraleno antes de la exposición para que la piel sea más sensible a la luz. Esta terapia combinada se conoce como PUVA.
No obstante, las investigaciones indican que quienes reciben más de 250 sesiones de PUVA pueden tener riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Quien tenga otras enfermedades que aumenten la sensibilidad a la luz, como el lupus o antecedentes de cáncer de piel, no debe recibir fototerapia.
Qué hace un dermonutricionista en un caso de psoriasis
La psoriasis es una enfermedad inflamatoria en la que participa el sistema inmune. Las placas que ves, gruesas, rojas y con escamas, aparecen porque las células de la piel se renuevan mucho más rápido de lo normal, y lo hacen porque el sistema inmune se lo está pidiendo. Por eso mi trabajo empieza con una pregunta: qué está manteniendo esa inflamación en tu caso.
Conocer tu historia antes de verte
Antes de la primera consulta me envías un cuestionario de nutrición funcional y las analíticas o pruebas médicas que tengas. Lo reviso con al menos tres días de margen, porque en psoriasis los detalles importan mucho. Me interesa cuándo empezó, qué la empeora y si coincidió con una época de estrés, una infección, un embarazo o un cambio de tratamiento. También cómo haces la digestión, cómo duermes, cada cuánto vas al baño, si te duelen las articulaciones y qué pasó cuando dejaste lo que habías probado antes.
Buscar qué sistemas pesan más en ti
Hay varios frentes que reviso siempre en psoriasis. El intestino y la microbiota, porque cada vez hay más evidencia de la relación entre intestino y piel. El metabolismo, porque la psoriasis aparece con más frecuencia junto a resistencia a la insulina, grasa abdominal o hígado graso. El sistema nervioso, porque el estrés mantenido es de los desencadenantes que más escucho en consulta. Y el hígado, el alcohol y algunos micronutrientes como la vitamina D.
Cada persona tiene su propia combinación. En una paciente lo primero será la digestión. En otra, toca ordenar el sueño y el estrés antes de todo lo demás. Esa lectura de tu caso es la parte más importante de mi trabajo.
Decidir por dónde empezar
En la primera videollamada, de 90 minutos, te explico lo que he visto, por qué creo que tu piel está reaccionando así y cuál es el plan. Unos días después recibes tu pauta personalizada con alimentación, hábitos, fitoterapia y suplementación si tu caso lo necesita.
El orden importa tanto como el contenido. Cuando cambias pocas cosas cada vez, te cansas menos y sabemos exactamente qué está funcionando.
Ajustar sobre la marcha
La psoriasis mejora a su ritmo, con semanas buenas, semanas raras y algún brote por el camino. Por eso cada semana me escribes un correo contándome cómo vas y te propongo ajustes. Cada cuatro semanas nos vemos por videollamada 30 minutos para revisar la pauta y la suplementación. Así durante tres meses, tiempo suficiente para ver cómo responde tu cuerpo y construir una base que puedas mantener después.
Cómo trabajo
Mi trabajo complementa el de tu dermatólogo y convive con tu tratamiento médico. Tu pauta está hecha a partir de tu historia, tus análisis y tu forma de vivir. Y hay una parte que te toca a ti: yo te doy mapa, orden y acompañamiento, y quien hace el trabajo de sanar es tu cuerpo. Eso pide tiempo e implicación.
Si llevas años con brotes que vuelven una y otra vez y quieres que miremos tu caso completo, puedes rellenar el cuestionario de compatibilidad para el programa 1:1 Piel Sana:
https://links.luxoradigital.com/widget/quiz/Xd1aJd0l325MLB0xTRJV
Por dónde empezar si quieres entender tu caso
Si estás en ese punto en el que ya has probado cosas pero no sabes qué está pasando, el primer paso es ordenar.
Para eso puedes empezar con el Mapa de tus Brotes, donde identificas qué sistemas están implicados en tu piel.
Y si quieres ir un paso más allá, en la masterclass Controla tus Brotes explico cómo analizar tu caso y por dónde empezar con sentido.
Y si ya sabes que quieres un acompañamiento personalizado, puedes rellenar el cuestionario de compatibilidad del programa Piel Sana.


